lunes, 23 de febrero de 2009

RODOLFO DEL VILLAR




Viendo su sonrisa jovial y alegre, su energía vital y esa chispita de brillo travieso en los ojos al hablar, nadie pensaría que este hombre: Rodolfo Suárez Martínez, Rodolfo del Villar, tiene 88 años.

Yo de Rodolfo había oído hablar mucho a mi abuelo, Salustiano. Ambos habían compartido innumerables correrías y partidas de tute en sus años mozos, pero también trabajo, sudor y lágrimas. Nada era fácil por aquel entonces. Era la década de los 40. Los últimos coletazos de la guerra civil todavía se dejaban sentir en Ibias. Hasta sus rincones más recónditos llegaban los huídos, los que andaban por el monte.

No me había acercado hasta el Villar de Cendias a buscar estas historias, pero frente a una taza de café de puchero con leche “de vaca de verdad”, Rodolfo comienza a desgranar sus recuerdos y yo me dejo llevar fascinada por un pasado tan cercano para él y que sin embargo a mí me parece una leyenda de otros tiempos.

La leyenda tiene personajes con nombre propio: Serafín Fernández Ramón “El Santeiro” o Florentino Zapico, el célebre "Maestro de Villarmeirín”. Del Santeiro se pueden encontrar todo tipo de referencias en la red, pero hoy hemos venido a escuchar lo que Rodolfo nos quiera contar, sus vivencias en primera persona. Y para ello nos alejamos un poco más en el tiempo, nos remontamos a otro Santeiro, el padre, Martín Fernández, que durante años recorrió el concejo de Ibias portando la imagen de la Virgen de Trascastro, llevándola de casa en casa para conseguir limosnas. Cuentan las malas lenguas que cuando el Santeiro regresaba hacia su hogar de Guímara solía hacer una parada en el Alto del Cuadro, en el Puerto de Cienfuegos donde se jugaba la recaudación a las cartas con la mismísima Virgen. Sería cosa de los milagros, pero siempre ganaba ella y el hombre llegaba a casa desplumado una y otra vez…

Rodolfo salta en su relato de una vivencia a otra. Tiene tantos detalles que contar, tantas imágenes que describir, que cuesta encontrar el hilo conductor de la historia. Volvemos al Villar de los años 40 y tenemos a Rodolfo de permiso (por aquel entonces era cabo) camino de la fuente. Tenemos a un grupo de hombres que aparecen de la nada y a uno, pequeño, que le echa mano mientras que su jefe “El Maestro de Villarmeirín” le pregunta si es él el hijo de Baldovino y le da unas monedas para que les compre dos botas de vino y una botella de coñac en Casa Alejos.




El grupo guerrillero se ocultaba en mil sitios diversos. Uno de sus escondites favoritos era el lugar que llaman VALÍUS DA RUDA, muy cerca del Villar de Cendias, en donde tenían una pequeña cabaña entre un roble y una peña, invisible para el resto del mundo. No así para los habitantes del pueblo que sabían perfectamente por dónde se movían los componentes del grupo en cada momento. Era un pacto de no agresión. Vive y deja vivir. Si se encontraban, sigue relatando Rodolfo, como aquella vez con Policarpo y con Pepe de Felisa, compartían merienda en el campo.

La Banda de Los Fornelos y la del Maestro de Villarmeirín fueron muy activas y llevaron de cabeza a las autoridades franquistas, que pusieron precio a la cabeza del Santeiro, llegando a situar una unidad de regulares en las proximidades de su pueblo para darle caza. La guardia civil llegó a traer a la madre del Maestro para obligar a su hijo a presentarse. Rodolfo cuenta con regocijo cómo los rebeldes habían tendido una emboscada al Teniente Carreño y a su patrulla en la Peña del Furacón, amenazándole de muerte si no dejaba a su madre en libertad.


Entre sus acciones más conocidas destacan los atracos al coche de viajeros de la línea Cangas de Narcea - Madrid, en el Puerto de Leitariegos el 18 abril de 1943, en Balouta (León) el 17 octubre de 1943, en el Alto del Connio (Ibias) el 27 de marzo de 1942, en el que hubo seis muertos y nueve heridos en un tiroteo con las fuerzas franquistas y en San Clemente (Ibias) en el que resulto muerto un guerrillero apodado El Italiano y el guardia civil José Rodríguez Díaz, el 19 mayo de 1940.

Pero a partir de aquí el relato comienza a hacerse más cercano. Pierde ya ese viso de leyenda, de espacio indefinido en el tiempo y cobra vida con el color y el dolor de la sangre, de rostros que hemos visto en alguna foto, de personas de las que hemos oído hablar muchas veces en susurros. Rodolfo baja la voz y se hace apenas audible cuando cuenta cómo asesinaron a Concha la de Quintos, en Taladrid. Un hecho con muchas verdades contradictorias, resumido en la muerte de una joven mujer inocente, el desgarro por el dolor de una familia, falsas acusaciones que llevan a vecinos a la cárcel y un pueblo clamando justicia para los detenidos (Francisco de Maragato, Ramón da Rigueira y Alejandro de Buelta).

El relato me suena familiar. Mi abuelo contaba cómo había tenido que ir a Oviedo junto con Ramón de Cangas a interceder por los acusados, que ya llevaban un año en prisión, ante el gobernador civil. Era el último intento para salvar la vida a tres vecinos de Taladrid, injustamente acusados de complicidad en el crimen. La ejecución estaba prevista para el día del Carmen. Se salvaron por los pelos. Aún retumban en el valle los voladores por la celebración que tuvo lugar entonces, más por la liberación de los presos que por la fiesta en sí. Los ecos de la noticia se transmitían de valle en valle: Ya llegan! Ya están ahí! Ya vuelven! Por fin!

La tarde avanza y no queremos fatigar a Rodolfo. Deseamos que otro día nos siga contando su historia, que no es otra, al fin y al cabo, que la nuestra. Las palabras de Rodolfo resuenan en mi cabeza mientras en el camino de regreso escruto el monte con una leve punzada de precaución en busca de una sombra perdida, de un guerrillero inmóvil en lo alto de una peña...de un pasado que todavía está vivo.


La Casa del Roxo es un gigantesco baúl de los recuerdos. Por casualidad, rebuscando entre viejos papeles de mi abuelo, encuentro una tarjeta de racionamiento del año1945. El nombre escrito en la tarjeta me hace sonreir. Es él. Rodolfo.

20 comentarios:

El Bandido de Tormaleo dijo...

Están muy bien los relatos de la gente que pasó las penurias de la guerra. De ellos aprendemos o podemos llegar a saber cosas que los libros no nos cuentan.

Es un lujo que nos llega de primera mano. Pero acerca del comentario de "un pasado que todavía está vivo", yo tengo ganas de que dejemos de vivir a remolque de la dichosa guerra civil.

Sí, es historia y de la historia se aprende, no digo que no, pero de ahí a que siempre se acabe referenciando la guerra. A ver si somos más positivos y miramos para adelante y no para atrás.

No lo digo por el artículo, que es interesante, por lo que cuenta quien lo cuenta, sino porque en la sociedad, en general, parece que la guerra está viva, como bien dices. Ese capítulo hay que cerrarlo de una vez por todas. Hay gente que todavía sigue anclada en aquellos años.

Carlos de Sebastián dijo...

Es una desgracia que sigan coleando los acontecimientos de hace más de sesenta años. Y seguirá viva la guerra mientras haya miles de victimas en las cunetas; mientras el patrón de la matanza siga disfrutando de un mausoleo monumental; mientras los traidores disfruten de honores públicos; mientras siga habiendo muertos que no figuren en los registros civiles como fallecidos... Porque aún no se ha hecho justicia; porque para que dejemos de oler un cadáver hay que enterrarlo bien o esperar a que se descomponga completamente. Y el cadáver mal enterrado de aquella tragedia social no está completamente devorado por los gusanos ya que seguimos conviviendo con los que la vivieron, y que sea por muchos años.

Carlos de Sebastián dijo...

Olvidóseme comentar que creo que conocí a un hermano mayor de este paisano (del mismo pueblo, mismo apellido y parecidos). Le tenía mucho aprecio.

El Bandido de Tormaleo dijo...

En una guerra no matan sólo los de un bando. Lo mismo que mataron unos, también lo hicieron los otros. Lo que pasa que al final sólo puede ganar uno. Aquí no hay buenos ni malos.

Al final, todos somos iguales.

Carlos de Sebastián dijo...

Estoy de acuerdo bandido:
¡Ni un muerto del bando rebelde (el que seguía a Franco, militar perjuro) en las cunetas!
¡Demuelan el mausoleo monumental de Azaña a la afueras de Madrid!
¡Vivan las equidistancias!
Los nazis mataron a cuatro millones de judíos, ¡pero en un guerra! ¿cómo pueden condenarlos por ello?

jejejeje
fin de mis comentarios en este tema, al fin y al cabo el señor que sale en mi perfil seguramente intercambió disparos con el Santeiro...

Bernar dijo...

Best.Entry.Ever.

Noe Degaña dijo...

Pese al dolor que aún sigue provocando la guerra y la posguerra, creo que sí está bien eso de echar atrás la mirada a tiempos pasados de los que tenemos mucho que aprender los que no los vivimos...testimonios de primera mano como los de Rodolfo lo hacen.

Y en cuanto a los bandos...mi familia de Sama de Langreo "las llevó" de las dos partes, de unos porque decían que iban a misa... y por los otros porque decían que escondían a maquis... en fin...

El Trasgo del Cadavín dijo...

A mi modo de ver, este relato es, políticamente, aséptico y creo que no quiere remover conciencias.
Ni El Bandido ni Carlos, deben aprovechar este bolg para lanzar piedras en todas direcciones. Yo, que voy hacer 86 años y he vivido, intensamente, todo este período de guerra y postguerra y he conocido a muchos de los citados y otros no citados y que alguno de mis familiares fue víctima en uno de los atracos mencionados, puedo decir que la gente como Rodolfo y yo, que hemos vivido esos años tan turbulentos, tenemos la necesidad de soltar de vez en cuando, algo de ese maldito vapor a presión que ha influido tanto en nuestras vidas.
A nuestras mentes acuden relatos graciosos, crispantes y dolorosos y la gran mayoría, convivimos en paz con los que estuvieron en un lado o en otro, en la mayoría de los casos, por circunstancias imprevisibles.
Los jóvenes sois explosivos y tomáis partido como un huracán. Queréis acabar en seguida con todo lo que os parece malo. Lo mismo ahora que cuando se toca el tema de Victorino Alonso y sus canteras.
Tenéis que aprender de Suárez del Villar o del citado Policarpo, que a pesar de lo vivido, son profundamente optimistas y respetuosos.
María, no te acongojes y sigue escribiendo de todo lo que se te ocurra. Polémicas incluidas.
A Carlos, al Bandido y a todos los demás, os invito a un café virtual en mi cumpleaños, 30 de abril.

MARIA I. dijo...

Me encanta la historia María, muchas historias de estas están en mi memoria que tanto mi abuela que era de Villarmeirin, me contó, hermanos que estaban cada uno en un bando, mucha familia mía lo paso mal, Policarpo también es de mi familia, mi abuelo de Casablanca se salvo por los pelos, un sobrino de mi abuela casi lo matan, pero de toda esta gente que yo conozco y conocí nunca vi. En ellos ningún rencor, era la guerra

María del Roxo dijo...

Gracias por vuestros comentarios, pero mis "tiros" no iban por ahí. No era esa "mi guerra".

La magia de Ibias no resulta fácil de descubrir a simple vista. Ibias esconde rincones, secretos, historias y leyendas que son la clave hacia su magia y fascinación.

Escuchar a Rodolfo es un honor y un privilegio porque él conoce una pequeña parte de esos secretos.

Sin su historia, las peñas de encima del Villar seguirían siendo simples rocas. Ahora, en algún lugar ocultan una cabaña, un escondite, un halo de misterio...

Gracias a la historia de Rodolfo, ahora esas rocas están vivas.

psicoesceptica dijo...

Es bueno y es necesario darles voz a los que durante tantos años de miedo callaron, a los que tuvieron que caminar y vivir con el dolor haciendo como si todo ello no hubise ocurrido.

Que no lo callen ahora, que todo el mundo se entere, que puedan gritarlo, que fué real, que ocurrió.

Para cerrar las heridas, para sanar las cicatrices, hay que hablar de ello, hay que poder, por fin, contarlo.

el chapras dijo...

A mi personalmente me interesa mucho el tema ya que soy muy aficionado a la historia, sobre todo a la Guerra Civil.Del tema de los ´´fugaos´´ como les llamaban, lei casi todo lo que hay publicado.
Mi abuela los conocio todos y debo añadir un dato el Santeiro; no era el jefe de la partida hasta despues del combate del puerto del Counio donde murio Benjamin que si era el jefe.Contaba mi abuela que el dia que murio, la gente de los pueblos lloraba porque sabian que el Santeiro era mas bandido que guerrillero y era el nuevo jefe.
No estoy de acuerdo con el bandido,porque dicen que el que olvida la historia esta condenado a repetirla y el tiempo nos demuestra que es verdad.
Podria añadir muchas mas anecdotas pues se muchas de estos guerrilleros, pero eso ya es otra historia.
Un saludo.

María del Roxo dijo...

Chapras: espero que en Semana Santa podamos quedar un día para que me cuentes todas esas anécdotas. Si estás por Ibias, acércate por Villaoril cuando quieras.

el chapras dijo...

Ire encantado ,
una visita a casa del Roxo no se desprecia aunque haya que ir desde el fin del mundo.
Un saludo

El Bandido de Tormaleo dijo...

Chapras: yo opino como tú: de la historia se aprende y conociéndola intentamos no caer en los mismos errores. Sólo digo que llega un momento en que hay que dejar de hablar de un tema que parece que gira o está rondando siempre en nuestras cabezas. Pero no por ello significa que hay que olvidarlo.

jernest dijo...

Gracias por hacer este blog. Lo he descubierto hoy, después de nuestra visita el viernes pasado a Villarmeirín para conocer la escuela donde Florentino Pico, huido de Muñas en la posguerra, impartió clase. Y saber algo más de sus aventuras e historia de la gente que allí vive.
Sabemos que Florentino estuvo una temporada en Villarmeirín ejerciendo su profesión de maestro en la primera casa que se encuentra a la derecha en la entrada del pueblo, allí en Villarmeirín hablamos con un antiguo alumno de Florentino quien nos contó algunas de sus aventuras. Las siguientes noticias nos llevarán a Cacabelos donde fue asesinado junto a otros miembros de su cuadrilla.
Si alguien conoce algo más nos gustaría poder leerlo o escucharlo.
Muchas gracias y un saludo desde Muñas.


Ernesto

María del Roxo dijo...

Lamento no poder darte más información sobre el tema del Maestro de Villarmeirín. Me consta que sí hay gente que conoce algo más de su historia. Si me das una dirección de e-mail, quizás alguien te pueda ayudar en tu investigación. Un saludo.

pelaezvillademoros latorre dijo...

EL MAESTRO DE VILLAMEIRIN ERA PRIMO HERMANO DE MI ABUELA, SE LLAMABA FLORENTINO PICO, PICO POR SU MADRE, Y POR LA MIA, Y POR SU PADRE FERNANDEZ. ERA DE MUÑAS DE ARRIBA, UN PUEBLO DEL CONCEJO DE LUARCA EN ASTURIAS, MAESTRO DE PROFESION, ACTOR DE AFICION, DE BUEN PARECIDO, A SU MADRE LA LLEVARON POR LAS CARCELES Y LOS CAMPOS, OBLIGANDOLA A LLAMARLO PARA VER SI SE ENTREGABA, Y ELLA SE INTENTO QUITAR LA VIDA ARROJANDOSE DESDE EL PUENTE DE CARCEDO....FUE CAPITAN DEL EJERCITO REPUBLICANO Y MAQUI O EMBOSCADO DESPUES DE LA GUERRA, MIENTAS ESPERABAN LA AYUDA DE EUROPA QUE NUNCA LLEGO.

María del Roxo dijo...

Siempre oí hablar bien del Maestro de Villarmeirín, de lo buena persona que era... Gracias por compartir la información con nosotros y un saludo.

María del Roxo dijo...

Por cierto, que puedes escribirme a mi correo: el_lejano_oeste(arroba)yahoo.es