miércoles, 22 de abril de 2009

OS MANTEIGUEIROS DE IBIAS



Uno de los oficios tradicionales de Ibias, ya perdido para siempre, era el de OS MANTEIGUEIROS o comerciantes de manteca, que recorrían los pueblos acompañados de sus mulos o caballos equipados con unos grandes serones o alforjas donde transportaban su mercancía (entre 80 y 100 Kgs). Además de la manteca, compraban también nueces y avellanas, huevos o gallos, traían el pimentón para la matanza, azúcar, café y, en general cosas no muy voluminosas.

Os manteigueiros eran tremendamente apreciados en los pueblos. Sin duda, por la ayuda que representaban a la exigua economía familiar de aquellos tiempos; pero también porque como buenos comerciantes eran muy amables y realizaban múltiples servicios a las amas de casa con las que trataban casi de forma exclusiva. Así, les traían agujas e hilo, alfileres, horquillas o imperdibles, polvos para teñir la ropa, pagaban las contribuciones o cobraban los subsidios que el Estado daba por los hijos.

No pocas veces peleaban con la picaresca de las amas de casa que, por aumentar unos gramos más el peso de la manteca, no dudaban en añadir alguna piedra dentro del faragullo da manteiga. Así, se hizo famoso en aquel entonces un dicho popular que decía así:

Qué buena era a mía Salada *
Que hasta nos faragullos de manteiga
Penedos de a libra daba

* Nombre de la vaca


Uno de los manteigueiros más conocidos en la parroquia de Taladrid era Amador de Aumente, que recorría los pueblos de estos contornos y los de la parroquia de Tormaleo y Alguerdo, centrando sus intercambios comerciales en Cangas de Narcea.

Pero no era el único. Me hablan de Mérito de San Antolín, de Antonio de Alejos de Villar de Cendias, de David de Villares y cómo no mencionar al que probablemente sea el último de su estirpe: Balbino Barrero Pérez, también de Villares, que nacido en 1921, tiene ni más ni menos que 88 años.



Balbino, además de su proverbial amabilidad como buen manteigueiro, exhibe una permanente sonrisa mientras relata sus más de dos décadas ejerciendo el oficio. Comenzó al volver del servicio militar, allá por los años 50 y se mantuvo en esta ocupación hasta la década de los 70, en que el oficio ya no daba para comer y tuvo que empezar a trabajar en la mina.

Visitaba y comerciaba en los pueblos de Pelliceira, Arandoxo, A Sierra, Santa Comba, San Clemente, Busante, Villarín, Torga, Fondos de Villa, Fresno, Luiña, Buso y Villar; vendiendo su mercancía posteriormente en Navia de Suarna, Cangas o Vega, habitualmente a compradores de Lugo.

Cuenta que en sus recorridos solían ser bien acogidos. Dormían en casa de parientes siempre que podían y su mayor enemigo era el mal tiempo. De hecho, todavía se acuerda de aquella vez en la que les pilló una gran nevada en Pelliceira a él y a su compañero David y tardaron ocho días en volver a sus casas. Tuvieron que pasar cinco días en Rao hasta que la nieve fue cediendo y unos vecinos del pueblo les acompañaron hasta Folgueiras.

La visita a Balbino no habría estado completa sin la presencia de su encantadora esposa, Domitila, originaria de Busante, que a sus 83 años exhibe esa mirada perdida y toda la vulnerabilidad e inocencia propia de los enfermos de alzheimer. Sorprendida por nuestra presencia, nos mira con extrañeza mientras pregunta repetidamente quiénes somos y de qué casas venimos. Su respuesta a nuestras explicaciones es invariable:

“Vaya… por muitos anos”



Y por muchos años esperamos que ella y Balbino sigan llevando el vivo testimonio de un oficio que seguro traerá muy buenos recuerdos a los mayores de nuestros pueblos.

17 comentarios:

El Bao dijo...

Que guapo María, esos recuerdos tan entrañables a personas que han dedicado su vida a ir de pueblo en pueblo surtiendo a la gente de todas sus necesidades, yo particularmente quiero recordar también a Domingo de El Bao que se pasó su vida con el fardo al hombro de pueblo en pueblo, la mayoría de las veces a pie, algunas veces iba con el cartero o con el pandero, alguna vez lo he acompañado en el recorrido, era muy difícil seguirlo, ya que caminaba muy rápido y cargado como iba con un paquete al hombro y otro en la mano, el recorrido que hice con él una vez fue desde El Bao hasta El Villar, alli comimos, seguimos hasta Taladrid,Villaoril, Villarmeirin y otra vez hasta El Bao, un día agotador para mi, teniendo en cuenta, que durante la visita a sus clientes, yo descansaba. Otras veces iba por Muniellos hasta los pueblos de Larón, vendía desde mantas, pañuelos, delantales, sábanas y todo tipo de ropa. También comerciaba con algunas otras cosas como la flor del saúco "bineitu",la tila etc... con estas flores nos ganábamos algunos cuartos, ya que nos mandaba recogerlas y nos la pagaba según el peso, que de recuerdos me trae esto...

eminosuke dijo...

Como siempre preciosa historia humana, esta mañana mi trabajo tendrá una piedra menos. Gracias

Bernar dijo...

Qué historias tan guapas; qué pena que todo eso se haya perdido pero hay que abrir la puerta al Progreso, ya se sabe...

el chapras dijo...

Bao yo tambien conoci a Domingo, venia mucho por aqui.Le puedo decir a Maria que en otra escapada al lejano oeste lo conozca es un hombre que es muy amable y tiene mucha sabiduria de cosas del lugar.
Maria el reportaje te quedo realmente bonito de aqui para reportera de la Nueva España.
Lo que echo demenos tambien quizas sea un breve comentario de como se hacia la manteca antes...
pero bueno como se que eres un esperta en la materia nos lo contaras en otro momento .

Un saludo

El Bao dijo...

Hola Chapras, estoy segura que conocías a Domingo, ya que soliía visitar todos los pueblos de esa zona, pero ya ves te hablo en pasado, tristemente, María ya no podrá hacerle el reportage que se merecía. Os dejo el enlace de como termina a veces la vida de esos trotamundos acostumbrados toda su vida al mundo rural, pero que la ciudad no está precisamente adaptada a sus costumbres y libertades para caminar por donde ellos creen que pueden hacerlo.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1691_31_537570__oviedo-hombre-atropellado-Fuertes-Acevedo-enterrado-ayer-Ibias

Xastre dijo...

Excelentes, como siempre, tus datos sobre los oficios (casi ya olvidados) y las personas que los desempeñaban en condiciones tan duras. Iniciativas como la tuya hacen que estas personas no caigan en el olvido y se sepa que su labor fue básica en tiempos donde el mejor transporte era un caballo (quien lo tenía), por caminos y senderos a veces impracticables por las circunstancias del tiempo. Y maravillosa HISTORIA humana la de Balbino y Domitila. Como ella misma dice: "por muitos anos".
Tuve la ocasión de conocer a Domingo y verlo en La Viliel.la, con sus mantas y otros artículos, y coincidí con él varias veces en el camino de A Estierna a La Viliel.la en los años 80 y 90, sobre lo que me decía: "Tú y yo somos los únicos que pasamos ya por este camino". Afortunadamente, parece que ahora está más animada esa ruta.

Xastre dijo...

Acabo de ver el comentario de El Bao y el enlace con la noticia de la muerte de Domingo. No puedo por menos que estar absolutamente de acuerdo con su comentario y mostrar mi pesar (aunque sea con bastante retraso), no sólo por el fallecimiento de Domingo, sino también por las circunstancias. Descanse en paz.

eminosuke dijo...

Por echar de menos algo, los dibujos en la manteca...

María del Roxo dijo...

Para los que añoran A MANTEIGA, aquí va este enlace:

http://www.elrinconcunqueiru.com/la_manteiga.htm

Si alguno todavía tiene vacas que no sean de tetra brik, que se manifieste y vamos a ordeñar y hacer manteiga como Dios manda.

El Trasgo del Cadavín dijo...

Vamos de sorpresa en sorpresa: yo no me imaginaba que alguien se acordase de estos hombres tan amables y cumplidores de su trabajo.
Yo he conocido a todos los que has nombrado, especialmente Pepe da Concha o de Alejos del Villar, a Amador de Aumente, nacido en el Corralín e hijo de Lazaro, a Benemérito de Cecos de Casa Alcides.
Como bien decís, si duro era su trabajo en invierno, no menos lo era en verano, cuando en Ibias el calor es calor de verdad. Me contaba Benemérito, que muchas veces metían los sacos de lienzo con la manteca en las fuentes mientras ellos reponían fuerzas con la merienda.
La amabilidad y el cumplimiento de los días de recogida era proverbial.
En todas las casas, antes de tomar la leche, se retiraba la nata con un cucharón de madera o con un garfelo y cuando se tenían tres o cuatro litros de nata, se metían en un "boto" de piel de oveja o cab ra, se llenaba bien de aire y a batirlo hasta que la nata granulada se separaba del suero. Después, se echaban los grumos de manteca en una fuente con agua fría y con una cuchara de madera se iba juntando toda y se apretaba para que no quedase agua por dentro. Luego se le daban unas vueltas en la fuente, se le hacían unos dibujos con la punta
de la cuchara y a esperar, envuelta en berzas, al manteigueiro de turno.
Con la manteca, se pagaban otras muchas cosas que se se necesitaban en las casas y de las que nos surtían estos eficaces amigos.
Un cordial saludo y gracias por este ameno reportaje.

Bernar dijo...

Recuerdo el atropello: ocurrió a 100 metros de donde vivo y pasé por ahí, camino del trabajo, 15 minutos después del accidente. También es mala suerte...

MARIA I. dijo...

A mi me parece también preciosa la entrada y entrañable como entrañables son Baldovino y su mujer que es su casa tome tantas veces café
También siento lo de Domingo tan conocido y querido por todos los pueblos, era como alguien de la familia siempre con sus fardos… yo conservo una manta que le había comprado mi abuela
Aquella si que era mantequilla, y se hacia una rosca buenisima

Suso degaña dijo...

Guapas historías las que contais.

MANOLO dijo...

MANOLO...UN RECUERDO GRANDE A BALBINO EL MANTEIGEIRO DE VILLARES YO ME RECUERDO POR LOS AÑOS 50 Y TANTOS CUANDO PASAVA POR EL PUEBLO PARA COMPRAR MANTECA Y LA POCA QUE TENIAMOS LA TENIAMOS QUE VENDER PORQUE PRECISABANOS EL DINERO,ESTE AGOSTO LO VI EN VILLARES Y TIENE UN HIJO QUE ESTA CASADO CON UNA PRIMA MIA,UN SALUDO PARA TODOS.
MUY BUEN TRABAJO MARIA,GRACIAS ME ENCANTA EL TRABAJO QUE ACES

Noe Degaña dijo...

Los abuelos Balbino y Domitila. Mi alumnita Lucía nos cuenta muchas cosas de los abuelitos de Villares y cuando hoy los vió en el ordenador de clase comenzó a gritar a sus compis con los ojos como platos: "¡¡Son mis abuelitos, son mis abuelitos!!"

Gracias María por el momento que tú has provocado.

María del Roxo dijo...

Lo maravilloso es tener abuelitos que nos cuenten esas historias. Espero que Lucía y sus compañeros los conserven "por muitos anos".

Anónimo dijo...

En mi tierra (gallega) la pella de manteiga se llama 'baluga' que en Plinio el Viejo sale como palabra de la minería hispano-romana del oro: la masa o pepita grande de oro. Creo que ese 'oro' del comercio de la mantequilla aclara la historia de la palabra.'Faragullas son 'migajas (de pan, sobre todo)' y el proceso de elaboración es más o menos como cuentan. Ss.