jueves, 22 de octubre de 2009

BASILIO Y EL OSO


"Non penses que é cuento o que che vou a contar:

Que mal rayo me parta si no se lo oí yo al mismísimo Basilio en el escano da vosa cocina...Resulta que Basilio y su hermano Domingo habían ido un día de caza. En aquellos tiempos la comida y la carne escaseaban, por lo que eso del furtivismo no era delito sino necesidad. Habían salido de madrugada, cuando todavía era noche cerrada y al amanecer ya estaban en lo Alto da Camposa oteando el horizonte en busca de algún corzo. Fue entonces cuando vieron una especie de ovejona negra pastando en una campera unos cientos de metros más abajo. Era el oso.

Basilio no se arredraba ante nada. Ni el oso ni el "Gurrullo", que así llamaban al guarda que entonces estaba en A Vilela iban a poder con sus ganas de conseguir una pieza tan golosa como aquella. Mentalmente ya calculaba las ganancias que le reportaría la venta de la piel y del sebo. Eso sin contar con la gloria que le supondría su hazaña en las jornadas de polavila. Así que, dejando a Domingo detrás en su puesto de vigilancia, se encaminó entre los piornos a la búsqueda de su presa.

A pesar de lo sigilosamente que se dirigía hacia el punto de encuentro, el zurrón de piel que llevaba con la comida le estorbaba al tropezar con la vegetación y también el cayado, por lo que los abandonó a medio camino, no sin antes fijarse bien en el lugar donde los escondía. Siguió descendiendo con las debidas precauciones. De vez en cuando no lograba divisar al oso por culpa de la vegetación, pero en cuanto llegaba a un claro, lo veía allí, tranquilamente, ocupado en procurarse alimento y sin presentir el peligro.

En medio de aquel silencio expectante que lo envolvía todo, a Basilio le pareció que el roce de sus gruesos pantalones de pana contra los piornos podía alertar al animal, así que ni corto ni perezoso optó por quitárselos y seguir su periplo monte abajo en calzoncillos. Unos pasos más y el oso estaría ya en su punto de mira. Era un bicho grande. No podía fallar el tiro porque probablemente no habría una segunda oportunidad.

Fue entonces, cuando buscaba un lugar seguro desde donde apuntarle cuando el oso olfateó el aire, fijó por un momento su vista en el lugar en el que Basilio, que se había quedado inmóvil como una piedra, lo contemplaba escondido entre las xestas, y con gesto de disgusto (no se sabe si por la interrupción o por el fuerte olor que desprendían los calzones de Basilio), el oso dio media vuelta y se alejó con paso ligero hacia un refugio seguro fuera de su alcance.

Maldiciendo su mala fortuna, Basilio retrocedió por donde había bajado a la búsqueda de su pantalón, su cayado y su zurrón… pero estos no aparecían. Subió y bajó varias veces rebuscando por la zona, pero ni rastro de sus pertenencias. Le pareció oir voces a lo lejos y pensando en el guarda, que ganas tendría de poder pillarlo de tal guisa, se apresuró monte arriba a reunirse con su hermano Domingo y ambos regresaron apresuradamente hacia su hogar después de haber dejado sus armas ocultas en la peña que siempre utilizaban como escondrijo.

Cuentan que, desde entonces, Basilio usaba calzones limpios cada vez que salía a cazar… Y si no me crees, un día subo contigo a la Pena de Llanelo y te enseño la roca que les servía de escondite para sus armas… ¿Quién sabe? Quizás todavía estén escondidas allí..."

Migio Ventura

10 comentarios:

eminosuke dijo...

!muy buena!... y es que !a quién se le ocurre ir a caza con los calzones sucios!

La Marquesa dijo...

Lo del escondite para las armas, en la peña de Llanelo, ya lo había oído. Lo que me extraña es que nunca se la robase alguien porque todo el mundo lo sabía.
Lo que me duele es que, aún hoy en día, el oso sigue sin ser bien visto en los pueblos de Ibias y mucha gente (lo sé por comentarios directos) está deseando que alguno caiga en un lazo y deje de ser un "estorbo".
No hay conciencia suficiente para proteger esta especie.
Yo, el oso, lo he visto en fotos porque ya sabéis que no me voy a adentrar yo en su terreno y a él no lo veo viniendo de paseo al Marquesado.
Bonito relato de Migio.

Marañuela dijo...

Pues yo debo de ser una privilegiada, porque que lo ví LO VÍ, de repente iba con paso tranquilo meneando su enorme culote delante de mi coche, supongo que estaría dando un paseo de madrugada, pensando que nadie le molestaría, ya que debían de ser las 5 o las 6 de la mañana cuando me lo encontré bajando por la pista del Villar. Ni las luces ni el coche le molestó, siguió caminando delante hasta que se apartó a un lado como cediendo el paso.
No sé si vive en Ibias o estaba de vacaciones pero que se mueve por esos lares me quedó bastante claro.

El chapras dijo...

Yo no lo vi,pero mi hermano pequeño 2 veces con el coche en Villarmeirin,a lo mejor era el mismo que vio Marañuela.
Se de otro caso en Omente,pero ahí salió el oso mal parado.Probablemente Gonzalo y el Trasgo sepan la historia mejor que yo.
Seña Marquesa,usted ni se le ocurra acercarse a semejante bicho.No esta acostumbrada a tales caminatas y mucho menos a semejante impresion.Imaginese que le da un soponcio y no tiene las sales a mano.
Ya hacemos una suscricion entre todos los bloqueros para comprarle uno de peluche que son inofensivos.

El Trasgo del Cadavín dijo...

Yo fui de caza, en alguna ocasión, por Rugueira y Xoncelos, pero nunca coincidí con ellos.
Conocí a sus padres, francisco y Segunda y a sus hermanas Consuelo y Marina, vecina del Chapas.
Siempre ha sido una familia de lo más cariñosa y hospitalaria con todo el mundo. Ahora, hace mucho, que desconozco cómo les va. He de decir a la Sra. Marquesa, que los escondites da Pena de Llanelo, son incontables, por lo que encontrar una escopeta, es casual. El tener escondida alguna fuera del pueblo, era muy habitual, para pasar desapercibidos.
Este relato nunca lo había escuchado.

El chapras dijo...

Trasgo,Maria vive en Oviedo,Consuelo en Moncó(Cangas del Narcea)con su marido y uno de los hermanos,no se cual, pues segun tengo entendido el otro murio.
Yo tambien los conoci a todos incluso a la madre que era ya muy anciana.
Armas escondidas todavia las hay ahora.

La Marquesa dijo...

Se agradece, Chapras, se agradece ese osito de peluche que me vas a hacer llegar. Lo espero con ansia.
Pero, ves, una vez más la plebe hace regalos a la nobleza.
No lo podéis evitar. Si se nace para plebe, se es plebe toda la vida.
Trasgo: mandaré a mis sirvientes a recorrer las peñas de Llanelo para ver si encontramos algún arma escondida o, quizás, algún tesoro de los moros.
Marañuela: Vaya suerte que has tenido el poder disfrutar así de un oso.
Vos invitaré al Marquesado para que narres con detalle tu historia.

MARIA I. dijo...

Muy buena historia y muy simpatica creo que es del mismo Basilio amigo de mi padre,siempre contaba muchas historias de el , recuerdo ahora otra relacionada con los pantalones jajaja
Lo del oso tiene que impresionar, no me gustaria encontrarme frente a frente con el............ saludos

El capras dijo...

AVISO
A la atencion de la S.Marquesa
Reunidos los representantes de la plebe, en sesion extraordinaria,acuerdan por unanimidad:Que debido a la total falta de agradecimiento mostrado por el Marquesado en su ultimo comunicado,ante la noble,generosa y desinteresada propuesta del S.Chapras de hacerle un regalo,mas que nada por preservar su integridad fisica.No aportar ni un maravedí partido al medio para dicho animalito de peluche.

Atentamente:La plebe.
Vamos, Seña Marquesa,que sintiendolo mucho se queda sin osito.
Tal vez si recurriera al Bandido que tiene fama de generoso...

El chapras dijo...

El ultimo es del chapras auque le falte una letra.