jueves, 1 de octubre de 2009

MIRAVALLES: LAS SIETE ESTACIONES DE DON MANUEL



Habrá quien se pregunte por el significado del título y piense que me he vuelto (más) majara y que estoy empezando a mezclar churras con merinas. Pues no. O sí. Aclaro a continuación que uno de los alicientes que me ha llevado a la cumbre de MIRAVALLES ha sido comprobar si como decía mi bisabuelo DON MANUEL, desde la cima se divisaban SIETE ESTACIONES DE FERROCARRIL. Mi gozo en un pozo. Ni una sola he podido ver. Que no quiero decir que no existan, pero quizás en tiempo de Don Manuel, los trenes se divisaban desde lontananza por las nubes de humo que dejaban al paso de su traqueteo, pero hoy en día, las únicas nubes de humo que se ven desde Miravalles son las de la central térmica de Compostilla, amén de las sempiternas nubes de polvo que levantan los dúmpers en los diferentes cielos abiertos por los que nuestras queridas montañas supuran con dolor su carbón.

Pero dejémonos de sombras negras. No está hecho este artículo para lloros ni lamentos. Las siete estaciones no se ven, pero sí los siete valles que han dado origen al topónimo de esta montaña que comparten los Ancares leoneses y el concejo de Ibias. En un día despejado podremos pasar horas en la cumbre, contemplando como en la Canción del Pirata: Asturias a un lado, al otro Galicia y allá a su frente, León. ¿O no era así? Ya no lo sé. La altitud me confunde. Unos dicen que 1969 m… pero las fuentes más fiables hablan de 1966 m. ¿Qué más da? Metro arriba, metro abajo, podremos pasar horas mirando, adivinando y poniendo nombre a una infinidad de pequeñas poblaciones y al mar de montañas que nos rodea. Entre las pocas que reconozco a simple vista: Fonsagrada, que se dibuja claramente como una línea blanca en lo alto de una montaña a sus 952 m de altitud. Fonsagrada… “el único pueblo de la comarca al que nunca bajaban los lobos”. Y eso? Pues porque en lugar de bajar tenían que subir…

Pero lo importante, como dice el filósofo, no es el haber llegado sino el camino que me ha traído hasta aquí. La última vez me quedé en Cienfuegos, con una niebla espesa que no permitía ver más allá de las propias narices y rumiando mi mal humor por el estado de los senderos en Ibias… Pero testaruda como soy (..inda non se perdéu a raza, que diría mi abuela), me propuse esta vez acometer la subida desde otro punto de partida: Villares de Arriba. O, me corrijo, el ALTO DE SILVELA, adonde se llega por una pista en bastante buen estado con la que incluso mi troncomóvil se atreve. Que no nos oiga nadie, pero nos ahorramos un largo y pesado recorrido por una pista sin gran interés y con pocas vistas apetecibles (¿quién ha vuelto a decir minas a cielo abierto de Tormaleo? ¿quién ha mencionado de nuevo la escombrera encimísima de los Villares?).



Llegados al Alto da Silvela, con un pie en León y otro en Asturias, vemos el bonito e inútil cartel indicador del Sendero de Pequeño Recorrido a Miravalles. ¿Sendero? ¿Hemos dicho sendero? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Será esto? Imposible. Pues va a ser. Pues no sé. Pues no hay otro. Pues venga, vale pulpo como animal de compañía... Vamos por ahí. A partir de entonces, aconsejable un machete de grandes dimensiones a lo Indiana Jones para ir abriéndose paso entre la maleza. Mucha xesta y pocos toxos, afortunadamente. Me sigo acordando de la desidia de la administración pero no me apetecen malos rollos hoy… El camino, completamente cerrado hasta la campera que hay en la loma, hará aún más emocionante nuestro periplo montañero.



Llegados a este punto, la primera recompensa, la vista de Miravalles, que se muestra majestuosa e invitadora ante nuestros ojos; y una segunda recompensa un poquito más arriba: el mirador natural del CHAILÓN DE CISNA desde donde se divisa toda la sierra de Torga y la sierra de Borde y… ¿quién ha vuelto a decir minas a cielo abierto y escombreras?



El resto del recorrido transcurre cómodamente por el cordal, primero siguiendo unas rodadas y luego por un senderillo apenas perceptible y sin señalizar. Desde luego, el que haya podido sobrevivir y orientarse a través del primer tramo de escobas, podrá llegar sin problema hasta su destino. Eso sí, con una primera paradita en la única fuente de todo el camino, otra segunda paradita (más larga) para comer algún arándano, otra tercera paradita para contemplar los rebecos en los riscos y muchas otras paraditas para recuperar el resuello. Difícil no es esta ruta, pero es larga y sin una sombra que se compadezca de nosotros bajo el sol de agosto. Nos rodean interminables lomas completamente cubiertas por matorral bajo: escobas, brezo, carqueixas y solamente algún capudro o rebollo perdidos como islas en la inmensidad del verde.


Pasamos por un estrecho desfiladero en la roca para avistar la LAGUNA DE CHAGOZOS. El topónimo, que hace referencia a “charca, lugar encharcado” difiere de la realidad actual: una laguna prácticamente colmatada y seca durante la mayor parte del año, pero que mantiene todo el encanto de antaño. Chagozos, como la braña del mismo nombre, más arriba de Xoncelos. “Res morta en Chagozos… Res morta en Chagozos…” Las noticias entonces las trasladaba el aire y no los teléfonos móviles. Cuando un pastor daba la señal de alarma, los ecos retumbaban por las montañas hasta llegar a todos los rincones de Ibias… “Res morta en Chagozos…” Ya nadie lanza proclamas semejantes. Ya no hay ganado ni en Chagozos ni en las demás brañas de la zona. Pena, penita, pena…



Un último esfuerzo desde aquí y ya coronamos la solitaria cima norte de Miravalles. Eso significa bocata. Ya podemos descansar. Comer. Hacer fotos. Y mirar...




Mira, cabras montesas!

Mira, rebecos!

Mira, allí se ve Fonsagrada!

Mira, el valle de Fornela!

Mira…!

Mira…!

MIRAVALLES!!!


Siete valles. Siete estaciones: Las Siete estaciones de Don Manuel.




A la segunda, fue la vencida...

11 comentarios:

Xastre dijo...

Una excelente entrada (y un buen paseo). Admirable tu decisión para ir por senderos que apenas existen, pero que, eso sí,también tienen un cartel, como cierto Parque Natural, y evitar, en lo posible, el paisaje de pesadilla que está dejando Mister Destroyer. Enhorabuena, María. Y qué raro que tanto como proliferan últimamente en Ibias, no te encontrases con algún Bandido o Bandida (además de Don Vito).

El Bao dijo...

Buenos días Maria, vaya excursión, preciosa por cierto, pero que cansancio después de leerte, no me quiero imaginar acompañarte en el camino, es una maravilla, una reportera de lujo que nos enseña las mejores vistas y los tesoros más guapos de Ibias.

Bernar dijo...

Qué envidia...

eminosuke dijo...

!Encantado con la fina ironía en tu prosa fluida!

La Marquesa dijo...

¡De verdad que hay chalados por el mundo! ¡Qué empeño en subir por caminos y alcanzar las cumbres! ¡Qué cansancio! Y, encima, uno llega a la cumbre y no hay ni un bar.
Pero bueno, gracias a gente como tú que publica las fotos podemos ver la preciosidad de paisaje.
De todas formas, de verdad, la próxima vez os dejo el helicóptero porque no es plan de que sigas así.
Yo en cinco minutos alcance la cumbre y sin sudar ni nada pero, bueno, para gustos hay colores y el que nació pobre muere pobre.

BONITA ENTRADA. BONITA PERO MUY CANSADA.

Alto Sil dijo...

Discrepo con la Señá Marquesa, pero entiendo que la aristocracia pierde el contacto con la realidad, al vivir en un mundo entre algodones. Pues sí, el sudor, los tábanos, el brezo por el cuello, y el ácido láctico en las piernas ofrecen al caminante algo que el helicóptero no puede: el contacto con la vida misma.

Pero el que nace pobre de espíritu muere pobre de espíritu, y las riquezas son incapaces de cambiar eso.

Por supuesto, la puerta está abierta para que la Marquesa de la Viña (sin séquito, por favor) se inicie en esto del esfuerzo físico cuesta arriba.

PS. Me alegra ver de nuevo a la Marquesa en forma, con sus habituales ironías. Como el Chapras, me estaba empezando a preocupar, porque últimamente sólo comentaba con seriedad.

El chapras dijo...

Bueno,esta vez "chegar" "chegou" sin duda alguna.Muy buena la entrada Maria,y las fotos estupendas como siempre, merecio la pena el esfuerzo.
Seña Marquesa usted como siempre,¡viva la comodidad¡.Pues sepa usted que este "viejo achacoso y vago" aun se atreve a subir,sin helicoptero ni ningun otro artilugio.Al final voy a tener razon esta usted ...... no lo pongo por las denuncias de sus abogados.
Un saludo.

La Marquesa dijo...

Alto Sil: Ya me parecía a mi que tenía que haber más "chalados" como María del Roxo.
Ahora resulta que las garrapatas en la piel, el sudor y las picaduras de tábanos son un placer.
Lógico, yo sé que la plebe tiene que conformarse con dar paseillos.
Yo te invito a recorrer los caminos sin esfuerzo y a ver cómo, en cualquier lugar, se puede estar rodeado de comodidades.
Pero nada, seguid caminando que a los "cómodos" nos viene bien tener alguien que haga los reportajes.
Ya os encargaré alguna rutilla...

El Bandido de Tormaleo dijo...

A aquellos que puedan o crean ser susceptibles de ser atracados por algún Bandido: Podéis andar tranquilos por esas alturas, que ya espero tomando una clara en el Tixileiro hasta que bajéis exhaustos.

MARIA I. dijo...

Me encanto leer esta entrada, si hubiesemos ido el mismo dia quizas nos encontraramos en miravalles jajaj yo subi desde cien fuegos, merece la pena..y no se donde comiste tu la merianda Maria....yo la comi en la fuente la crika que esta justo debajo de miraballes un aludo

el Trasgo del Cadavín dijo...

A mi las cuestas no me han gustado nunca. Sólo la afición a la caza me quitaba ese rechazo natural.
Nunca estuve en Miravalles, pero lo contemplé mil veces: desde el lado de Fornela cuando íbamos a la fiesta del 15 , a Suertes a buscar vino o a la feria del Espino y también desde el lado de Villares camino de Suarbol a buscar patatas de siembra.
En todo caso, el cansancio no era la mejor predisposición para contemplarlo con buenos ojos.
Gracias María por hacerme estar en la cumbre sin grandes esfuerzos. La marquesa no siempre está equivocada.