lunes, 15 de octubre de 2012

...y para muestra: MONÓN

Hay quien piensa que el éxito en los negocios viene precedido de la suerte, pero los empresarios turísticos del Lejano Oeste a los que queremos dedicar esta entrada no creen en la suerte, tampoco se fían de las promesas de los políticos en época electoral, ni de las subvenciones, y mucho menos de los apoyos institucionales o de la administración. Todos ellos, sin embargo, continúan a flote y sacan adelante sus negocios en estos tiempos de vacas flacas en los que nos ha tocado vivir. ¿Cuál es, pues, la clave de su éxito? ¿Existe una fórmula mágica para los emprendedores? Si existe, desde luego, es algo que todos y cada uno de ellos practica. Un denominador común, un credo poco glamuroso, pero muy efectivo, que se llama trabajo, trabajo... y más trabajo. Y, como decimos en el título... para muestra, nada mejor que Monón.


Elías (en la foto superior) es, junto con su esposa Laura, propietario de la Casa Corral de Monón. O mejor debería decir casas, pues ya van por tres casas rurales, en este recóndito pueblecito de la parroquia de Santa Coloma en el concejo de Allande. En lo más profundo de la crisis, su alojamiento lleva meses registrando las mejores estadísticas de ocupación... ¿Su secreto? Trabajo duro y la originalidad de su propuesta, que con acento en "lo rural" ofrece la posibilidad a sus clientes de participar en el conocimiento y cuidado de su ganadería -por cierto, ecológica y con todos los sellos de calidad-, lo que hace muy felices sobre todo a los más pequeños y a los más urbanitas. También la cocina de Laura tiene mucho que ver en el éxito empresarial de esta casa rural en la que además del alojamiento se ofrecen comidas y cenas. El paisaje circundante y la belleza del entorno hacen el resto.


Mayi, responsable de la Oficina de Turismo de Ibias, con sede en el Aula de la Naturaleza de San Antolín, tampoco está de acuerdo con las alarmantes noticias que circulan por los medios sobre el descenso del número de turistas en este último año y avanza unas estadísticas de visitantes que suponen un incremento del 6% con relación al ejercicio anterior. ¿Su secreto para hacer que un municipio tan lejano y olvidado como Ibias funcione desde el punto de vista turístico? Trabajo duro y entusiasmo. Me consta, porque he seguido varias veces sus explicaciones, que Mayi se vuelca con todo aquel que desea conocer algo más de nuestro concejo. Su minuciosa, detallada e informativa visita guiada a la palloza y al Aula de la Naturaleza desborda cualquier previsión del visitante. Si alguien no me cree, debería verla en su interpretación del canto del urogallo en celo... La falta de presupuesto del ayuntamiento amenaza seriamente la continuidad de un proyecto que está empezando a cuajar en Ibias, pero, según ella misma nos cuenta, todavía hay esperanza de que se solucionen las cosas... y es que entusiasmo, desde luego, nunca le faltará a Mayi.


Isabel es otra de las caras femeninas de estas pequeñas grandes historias de éxito. Ella está al frente de uno de los restaurantes más veteranos de Ibias, el Mesón Eiroa, actividad que complementa con una pensión y una tienda de ultramarinos. ¿Su secreto para resistir en estos tiempos difíciles? Trabajo duro y diversificación. Como ella misma nos explica, hay temporadas en las que el alojamiento está más flojo, pero se compensa con el restaurante o con las ventas de la tienda. El apoyo de sus tres hijos en el trabajo diario, con Víctor a la cabeza, es desde luego, otro de los pilares en los que se asienta el buen andar empresarial de este negocio familiar.


Julio ya ha cumplido más de un año al frente del Hotel de Cecos, un alojamiento que se ha convertido en el hotel más emblemático del municipio en su corta andadura, con altas tasas de ocupación dentro y fuera de la temporada turística. ¿Cuál es su secreto para navegar contra corriente? Trabajo duro y generosidad. No es físico cuántico ni doctor en matemáticas, pero Julio se pasa el día haciendo números para cuadrar las cuentas, manteniendo una plantilla de ocho personas a la par que un alto grado de satisfacción de sus clientes, tanto en el alojamiento como en el restaurante donde la calidad y cantidad de las raciones están siempre por encima de lo que cabría esperar.


Enrique es el más veterano de este grupo, y cabeza visible del Tixileiro, un conjunto empresarial que abarca hotel, apartamentos, restaurante, tienda y museo etnográfico, en el pueblo de Sisterna. Con muchos años de andadura en el negocio -fue uno de los pioneros de Ibias- Enrique se enfrenta con valentía a los pronósticos más agoreros. ¿Su secreto para conseguir no sólo mantener sino aumentar el número de clientes? Trabajo duro y adaptación. A más crisis, mejores precios. Mantener calidad y adaptar la oferta a lo que el turista necesita, es una fórmula sencilla y efectiva que a Enrique le sigue funcionando.


Victorino y su sobrino Víctor representan, respectivamente, la tradición y la continuidad del oficio de cunqueiro. Desde El Rincón Cunqueiru de Tablado, muestran al mundo el buenhacer de los tixileiros con su torno de pedal. Además de una demostración práctica de su oficio, cuentan con tienda-exposición donde se pueden adquirir algunos de las piezas fabricadas por ellos y numerosas muestras de artesanía de la zona. La oferta turística la completan sus apartamentos Quei Vitorino y la mano mágica e indispensable de Rosa Cunqueira que aporta, además su secreto del éxito: duro trabajo y una extraordinaria versatilidad de propuestas, entre las que destacan los tradicionales filandones y amagüestus.


Resumiendo, pues, ni el dinero ni los turistas te los vienen a traer a casa, pero trabajando duro, con originalidad, entusiasmo, diversificación, generosidad, capacidad de adaptación y versatilidad... el éxito está garantizado. Desde aquí, además, queremos mandarles todo nuestro apoyo y desearles lo mejor del mundo a estos empresarios y amigos -no están todos los que son- que luchan día a día para mantener vivos sus negocios y sus sueños. Un beso para todos.



5 comentarios:

Xastre dijo...

Cuánto mejor le iría a este Lejano Oeste más iniciativas como las que aquí se detallan, con una buena base en el paisaje y las actividades tradicionales, y no las que arrasan (de una o de otra manera) el entorno natural, dejando desolación -paisajística y humana- hoy, mañana y pasado. Y más apoyo por parte de las administraciones públicas, en lugar de tantas trabas para sacar negcocios de este tipo adelante.

El chapras dijo...

Dices una cosa que es una verdad como un templo,trabajo,trabajo y trabajo,yo añadiría ilusión por lo que estas haciendo,un ejemplo que deberían seguir en este país de chorizos,donde solo se piensa en estafar sin el mas mínimo esfuerzo,para el honrado y trabajador no hay crisis.A mi me endemonia sobremanera la pasividad de la gente,no se si es por que los pueblerinos somos mas emprendedores,la necesidad aguza el ingenio, o por que en la ciudad se quedan al paro y a esperar que te salga algo.Tengo familia, que con 24 años y después de 5 trabajando y un estupendo profesional a pesar de sus pocos años,no se resigno a esperar que le saliera algo,15 días mas tarde ya estaba montando un taller,un año mas tarde esta funcionando de maravilla,pero para eso hay que trabajar sin horarios y sábados y domingos si es menester.La gente emprendedora siempre sale a delante,a pesar de los políticos corruptos,de las trabas de la administración que no son pocas,la envidia,que es una de las grandes enfermedades de este país,si luchas acabas teniendo recompensa.Muy bueno el reportaje,Maria.

El Bao dijo...

Felicitar a todos esos emprendedores del Lejano Oeste, sobretodo por que son amantes de su tierra y apostaron por ella, por vivir en ella e invertir y trabajar y trabajar. Ahora solo queda que sean modelo de otros emprendedores que sigan ese mismo camino y seria la manera de que El Lejano Oeste no caiga en el olvido.

gavilan poyero dijo...

Sobre estos cimientos, se contruirá sin duda, el futuro de Ibias.
Luego llegarán,quines digan o opinen, pero en los negocios, el que pega el primero, pega dos veces.
En cualquier sitio es muy complicado montar negocios, proyectos viables, pero en el lejano oeste, con una economía tan deprimida y tan poco apoyo institucional, tener un negocio con éxtito, es casi un milagro.
Por eso desearles a todos un millón de éxitos y que no desfallezcan en el intento.

Enhorabuena María, por fijarte en estos temerarios seres, llamados emprendedores, muy buen reportaje.

Cienfuegos dijo...

Buena publicidad. Tomo nota de un par de sitios. En otoño o invierno solemos pegarnos una escapada de fin de semana por el occidente. Taramundi, Oscos, Cangas, Grandas, ... la próxima, casi fijo, Ibias.
Un saludo